El señor de la guerra:

Escalofriante realidad
 

Por:

Fernanda Bargach-Mitre

 

Nicolas Cage retoma su faceta dramática, en este excelente y provocativo film de corte independiente, del director Andrew Niccol ( Gattaca, Simone) que nos relata los inicios de un joven emigrante ucraniano en el tráfico de armas hasta convertirse en un poderoso del ramo acosado por débiles pero consecuentes dilemas morales. Sin convertirse en un panfleto sensiblero, la película expresa una decadencia existencial y moral difícil de ignorar y pone sobre la palestra un tema candente.

 

El señor de la guerra, basada en hechos reales, nos presenta  la historia de Yuri Orlov, un insatisfecho inmigrante ucraniano, que lleva una vida gris trabajando en el restaurante de su familia, hasta que un día, la violencia que lo rodea lo lleva a concluir que el mejor negocio consiste en suministrar armamento para los odios y las guerras, no importa entre quienes sea, ya que estas siempre existirán entre la raza humana. Partiendo de esta triste conclusión sobre la “normalidad” de la intolerancia entre sus congéneres pasa de vender su primera arma, hasta convertirse en uno de los más grandes traficantes de armas del mundo.

 

El film está narrado en primera persona por su protagonista Nicolas Cage, cuya voz profunda y su hablar pausado le agrega un toque sombrío a la película, lado oscuro que este versátil actor maneja a la perfección, brindándonos un performance de excelente factura que sin duda quedará como una de sus mejores actuaciones.

 

La película tiene su toque irónico y nos presenta con notable naturalidad la inhumanidad brutal de este comercio, el cual las grandes potencias dicen combatir, siendo estas mismas la que lo estimulan.

 

Impecablemente hilada, su realización visual es precisa y original. De entrada el director hace una subjetiva de una bala, desde su fabricación, su traslado, su venta y su destino final: la cabeza de un joven de menos de 15 años. Con la bala nos adentramos en un recorrido fatídico, que nos introduce sin anestesia en la cultura de la muerte.

 

El trafico de armas lo contamina todo y hace que predomine la mentira y la hipocresía ya que detrás de este se encuentran los intereses de los países más poderosos del mundo, así como los de cada mini guerra, cada bando con sus ideales extremistas. Hay suficiente odio en el mundo como para hacer el negocio de venta de armas altamente lucrativo.

 

Muchas fibras delicadas son tocadas en la cinta, como la venta de material bélico, residuo de la guerra fría por kilo como si fuera arroz, hasta la venta de armas a déspotas africanos a cambio de drogas y diamantes. Es verdaderamente una extrema sátira sobre el comercio ilegal de armas, cuyo personaje principal es moralmente inhumano y aun así tiene dilemas éticos, siempre teñidos de cierto toque sardónico, que en la persona de Nicolas Cage encajan a la perfección logrando un personaje detestable pero entendible y hasta simpático dentro del humor negro de  sus reflexiones.

 

Es justamente la frialdad de los razonamientos de Yuri y lo que ve a lo largo de su carrera como contrabandista, lo que toca indiscutiblemente nuestra conciencia. Escuchar el narrador hablar del negocio del tráfico de armamento como si estuviera comentando sobre cualquier tema banal, mientras vamos observando las sucesivas y múltiples guerras alrededor del globo y la cotidianidad de la muerte en personas de todas la edades y culturas lo que verdaderamente nos hiela la sangre.

 

Sentados en nuestra realidad, ignoramos que de cada 12 personas una tiene un arma, olvidamos que se libran varias guerras en el mundo día a día, que esa bala pulcra que nos introduce en la película es un símbolo de poder  que decide entre la vida y la muerte de un ser humano.

 

Sin duda la mejor película de este director hasta el momento, que si bien es acusada de maniqueísta por sus efectos de edición y su ritmo frenético, es precisamente este último el que termina de completar el perfil cinematográfico de la trama. No se trata de un drama denso a pesar de la gravedad del tema cosa que se agradece como espectador con ganas de reflexionar en base a propuestas originales y no a formulas sensibleras.

 

La critica ha sido bastante dura con la cinta, catalogándola de mediocre, yo los invito a conseguirla en dvd, (imposible saber cuando llegará al cine) y formarse su propia opinión. Es de esas películas que deben ser vistas y no contadas y de la que habrá opiniones disímiles y controversiales.

 

A mi criterio, altamente recomendable!

 

FICHA TECNICA:

 

Director: Andrew Niccol

Guionista: Andrew Niccol

Director de fotografía Amor M Mokri

Edición: Zach Staenberg

Productores: Nicolas Cage, Andrew Niccol, Phillipe Rousselet, Norman Golightly

Actores: Nicolas cage, Jared Leto, Bridget Moynahan, Ian Holm, Jared Burke, etc